Y no morir de hambre musical en el intento
¿Sientes que practicas pero no avanzas? ¿Te cuesta optimizar tu tiempo para practicar de forma productiva? ¿No sabes cómo estructurar tu sesión?
Hoy quiero compartir contigo una analogía que te puede ayudar a configurar tu sesión ideal: practicar es como prepararse la comida cada día. Sí, como alimentarse. Porque igual que tu cuerpo necesita proteínas, hidratos y vitaminas, tu música también necesita sus nutrientes.
Te voy a dar algunas ideas sobre cómo hacer que tu práctica sea completa y productiva. ¡Que aproveche!
Planificación VS improvisación
Hay quien planifica la semana entera y hace la compra con lista en mano. Otros abrimos la nevera y montamos algo con lo que hay. Puedes diseñar un plan súper estructurado o ir improvisando cada día. Ninguna opción es mejor por sí sola. Pero lo hagas como lo hagas, lo que no debe faltar es una alimentación equilibrada, ¿no estás de acuerdo?
Con la guitarra (o cualquier instrumento) pasa lo mismo. Improvisa o planifica, depende de tu estilo, pero analiza cómo lo estás haciendo porque puede que estés abusando de chucherías o te esté faltando algún nutriente musical importante.
Variedad según la etapa
Tu dieta cambia con la edad, con tus necesidades y con tus objetivos. Lo mismo ocurre con la música: no siempre necesitas lo mismo. Cuando empiezas, quizás necesitas más técnica. Si ya tienes un nivel medio, puede que te falte teoría o repertorio. Si tienes más nivel es posible que tengas herramientas para incorporar vocabulario rápidamente.
Nutrientes musicales
No te vayas todavía a la nevera a picotear, que sé que te está entrando hambre, ni te pongas a tocar sin haber leído las claves de la nutrición guitarrística. Tienes que poner todas las áreas de la música en la cazuela:
- Técnica → Proteínas: Es la base, lo que te da estructura y destreza.
- Teoría y oído → Verduras: Quizás no lo más atractivo al principio, pero esencial para la salud musical.
- Repertorio y creatividad → Carbohidratos: La energía inmediata, lo que te da placer y ganas de seguir.
Diseña tu plato
Tenemos identificados los elementos base que no pueden faltar en tu estudio. Pero aún te preguntas cómo estructurar la sesión porque no acabas de ver los resultados que esperas.
La técnica del bocadillo es un planteamiento sencillo: pon al principio y al final de tu práctica un rato de jugar. Si quieres leer más pincha en el botón para descargarte una mini guía en PDF.
Pero quiero ir más allá. No te puedo dar una fórmula mágica, ya que si preguntas a diez músicos, seguramente descubras que cada uno practica de una forma diferente, incluso el mismo músico lo hace distinto según el momento de su camino.
Tampoco voy a darte una estructura de «10 minutos esto, 10 minutos aquello». Vas a tener que experimentar según tus circunstancias, el tiempo disponible, tus objetivos y tu nivel.
Pero sí hay cosas que te aconsejo cuidar para que, sea cual sea tu estructura, saques el máximo partido a cómo practicas.
Las preguntas clave
Cada uno sabe dónde tiene un punto débil entre estas cualidades: paciencia, constancia, autocrítica. Revísalas y trabájalas.
Además, te paso un «check list» para comprobar si tu menú está siendo equilibrado. Hazte estas preguntas, y averiguarás si tienes déficit de algún nutriente musical.
- ¿Te quedas con hambre después de practicar?
→ Necesitas más tiempo o mejor organización. - ¿Te sacias pero no progresas?
→ Quizás estás “picando” cosas poco nutritivas. - ¿Abusas de técnica/teoría, o sólo tocas lo que te divierte?
→ Intenta equilibrar, una cosa puede aburrir, la otra puede impedirte progresar. - ¿No sabes qué practicar?
→ Revisa tus objetivos a corto, medio y largo plazo. Eso determina lo que TÚ necesitas practicar mejor que cualquier libro, curso o método. - ¿Te cuesta ver tu progreso?
→ Grábate. Es una poderosa fuente de información sobre tus puntos fuertes y débiles. - ¿Te frustra practicar?
→ Evita juzgar tus fallos, son parte del trabajo. Además, divide la tarea en piezas: evita el atracón. - ¿Conoces la geografía y mecánica de tu instrumento?
→ Es cómo saber dónde están las sartenes, para qué vas a usar el rallador y cuánta sal utilizar. Cuanto más profundices en conocer la guitarra mejor te moverás por ella.
Si este artículo te ha dado algunas ideas que podrías revisar, por favor, hazlo y comparte conmigo tus preocupaciones. Cada persona es un mundo y no todos necesitamos lo mismo.
Ah, una última cosa. Por supuesto que un buen libro (soy fan de los libros) te puede ayudar a dirigir tu estudio. También un profesor o cursos y clases como las que damos en Guitar Box. Pero al final creo firmemente que cada uno debe analizar sus necesidades en función de sus objetivos, y tomar acción.
¡Cuéntame cómo sale tu menú!



2 comentarios en “Cómo practicar de una forma nutritiva”
Muy de acuerdo con tu exposición. Claramente he pasado por etapas de sensación de estancamiento-aburrimiento por atracones de “chuches” y falta de un objetivo.
Ahora, básicamente, me motiva aprender un repertorio para tocar en grupo e intentar que suene bien. La sensación de mejorar es un buen estímulo.
No planifico las prácticas de cada día, pero las organizo en función de los “deberes”. Suelo incluir un rato de técnica/ejercicios, practicar licks y tocar sobre canciones (si no se me olvida lo que voy aprendiendo 😔), buscar/sacar si hay alguna canción en los “deberes” e improvisar un rato sobre algún backing track.
Estoy contento con la planificación que tengo ahora con las clases en Guitar Box y la escuela. Una pena no haber comenzado hace más años, pero, aunque es muy gratificante hay que disponer de tiempo 😢
Gracias por compartir, Javi. Lo de olvidar lo que vamos aprendiendo… ¡también me pasa! Pero mira, me lo planteo así: es como el texto que se aprende un actor para una obra de teatro. El actor va creciendo, mejorando, profundizando… pero inevitablemente irá olvidando antiguas obras de teatro para interpretar las nuevas. Así que no me preocupa tanto no saber tocar exactamente algo que aprendí, sino que disfruto el aprendizaje que toca en cada momento. Sobre todo si cada cosilla que aprendemos ha tenido su momento de realización (tocar con un grupo por ejemplo).